Joludi Blog

Apr 2
Aprovecha que hoy es jueves.En la Alta Edad Media cristiana, entre los siglos V y XI, la sexualidad era algo que solo podía practicarse dentro de la familia y únicamente durante períodos muy específicos del año. Existía un verdadero, y complejo, calendario o sistema cíclico de regulación la continencia, tal como explica el mayor experto mundial en la materia, Jean Lous Flandrin (Un temps pour embrasser). Para empezar, estaba el ciclo semanal. No se podía practicar sexo el domingo, pues era el día del Señor. Propiamente tampoco debía practicarse el sábado, por ser víspera de domingo. Ni el miércoles o el viernes, que eran días de penitencia. Solo quedaban disponibles el Lunes, el Martes y el Jueves.Luego estaba el ciclo anual. Había que abstenerse durante las tres cuaresmas del año, además de los días de ayuno y las fiestas religiosas de guardar. Esto último se deducía de un texto al respecto de San Pablo en Corintios.También era necesaria la continencia durante un período más o menos largo antes y después de la comunión.Además, estaba el ciclo menstrual de la esposa, y el tiempo del embarazo, así como las semanas inmediatamente posteriores al parto. Flandrin hace las cuentas con minuciosidad y le salen 273 días como media de continencia al año. Es decir, solo uno de cada tres o cuatro días estaba permitido practicar el sexo. O lo que es lo mismo, unos dos días por semana.Lo curioso es que estas cifras no están muy alejadas de los ratios que hoy en día conocemos sobre la práctica del sexo. Parece ser que viene a ser lo mismo, según nos dicen los sexólogos: de una a tres veces por semana.Así que la visión de la alta Edad Media como un tiempo de abstinencia sexual generalizada es inexacta. Era como ahora, aunque con toda esa divertida casuística de los días hábiles e inhabiles. Yo pienso además que estas reglas más que limitar el amor, lo que hacían era provocarlo. Me parece un aliciente interesante saber que hay que aprovecharse de que hoy es jueves o martes, o que no es fiesta de aguardar. Y que mejor hacer hoy lo que no puedas hacer mañana…Tampoco es exacto pensar que la sexualidad en la Edad Media era más primitiva o primaria que nuestros días. El Roman de la Rose, que es un todo un tratado en verso sobre el amor medieval y las relaciones de pareja en aquellos remotos tiempos (1240) contiene algunas indicaciones de vida sexual que son sumamente interesantes:“Y cuando estén aplicados a su tarea, que cada uno de ellos la desempeñe tan hábilmente y con una tal precisión que de forma ineludible el placer acuda en el mismo momento tanto para el uno como para la otra (…). Es preciso que uno no deje a la otra detrás; no deben dejar de navegar hasta que recalen juntos a puerto; entonces conocerán el placer completo”

Aprovecha que hoy es jueves.

En la Alta Edad Media cristiana, entre los siglos V y XI, la sexualidad era algo que solo podía practicarse dentro de la familia y únicamente durante períodos muy específicos del año. Existía un verdadero, y complejo, calendario o sistema cíclico de regulación la continencia, tal como explica el mayor experto mundial en la materia, Jean Lous Flandrin (Un temps pour embrasser). 
Para empezar, estaba el ciclo semanal. No se podía practicar sexo el domingo, pues era el día del Señor. Propiamente tampoco debía practicarse el sábado, por ser víspera de domingo. Ni el miércoles o el viernes, que eran días de penitencia. Solo quedaban disponibles el Lunes, el Martes y el Jueves.
Luego estaba el ciclo anual. Había que abstenerse durante las tres cuaresmas del año, además de los días de ayuno y las fiestas religiosas de guardar. Esto último se deducía de un texto al respecto de San Pablo en Corintios.
También era necesaria la continencia durante un período más o menos largo antes y después de la comunión.
Además, estaba el ciclo menstrual de la esposa, y el tiempo del embarazo, así como las semanas inmediatamente posteriores al parto. 
Flandrin hace las cuentas con minuciosidad y le salen 273 días como media de continencia al año. Es decir, solo uno de cada tres o cuatro días estaba permitido practicar el sexo. O lo que es lo mismo, unos dos días por semana.
Lo curioso es que estas cifras no están muy alejadas de los ratios que hoy en día conocemos sobre la práctica del sexo. Parece ser que viene a ser lo mismo, según nos dicen los sexólogos: de una a tres veces por semana.
Así que la visión de la alta Edad Media como un tiempo de abstinencia sexual generalizada es inexacta. Era como ahora, aunque con toda esa divertida casuística de los días hábiles e inhabiles. Yo pienso además que estas reglas más que limitar el amor, lo que hacían era provocarlo. Me parece un aliciente interesante saber que hay que aprovecharse de que hoy es jueves o martes, o que no es fiesta de aguardar. Y que mejor hacer hoy lo que no puedas hacer mañana…
Tampoco es exacto pensar que la sexualidad en la Edad Media era más primitiva o primaria que nuestros días. El Roman de la Rose, que es un todo un tratado en verso sobre el amor medieval y las relaciones de pareja en aquellos remotos tiempos (1240) contiene algunas indicaciones de vida sexual que son sumamente interesantes:
“Y cuando estén aplicados a su tarea, que cada uno de ellos la desempeñe tan hábilmente y con una tal precisión que de forma ineludible el placer acuda en el mismo momento tanto para el uno como para la otra (…). Es preciso que uno no deje a la otra detrás; no deben dejar de navegar hasta que recalen juntos a puerto; entonces conocerán el placer completo”