Joludi Blog

Feb 21
El Señor del Tiempo.“Kentai era un samurai poderoso pero benévolo. Protegía a su gente y velaba por su bienestar. También era piadoso. Y mantenía  buenas relaciones con los monjes zen del famoso Templo de Mara, donde por entonces enseñaba el legendario Tai Kuo, que era amigo del samurai.Un día llegó hasta el castillo de Kentai un campesino, con su hijo enfermo. Y le suplicó al samurai ayuda para visitar a un médico de Kyoto. Kentai recibió brevemente al buen hombre, en un receso de una conversación profunda con Tai Kuo. Le escuchó. Y seguidamente le indicó que volviese mañana al castillo para recibir cien yenes. El hombre y su hijo se marcharon agradecidos, con el propósito de retornar al día siguiente. Kentai prosiguió entonces su conversación con Tai Kuo en torno a los misterios del zen.Aquella noche, como acostumbraba, antes de acostarse, Kentai salió a pasear por el bosque de cerezos que separaba su castillo del Templo de Mara. De repente, algo le sorprendió mucho.En cada ventana del Templo había una vela encendida. Y las puertas estaban decoradas con magníficas guirnaldas. ¿A qué venía esta celebración inesperada? Kentai se acercó y vio en el umbral a Tai Kuo. –¡Tai Kuo! ¡Qué significa ésto! ¿Qué estamos celebrando? No ha llegado aún la fiesta de las Guirnaldas y sin embargo todo el Templo está adornado con los signos de la mayor celebración. ¿Qué ocurre?–Oh, Kentai–respondió el sabio–¡Y tú me lo preguntas!. Esta misma mañana vi como aplazabas un día la entrega de un óbolo a un enfermo. Conociendo tu piedad, se que solo has hecho eso porque sabías que ese enfermo no moriría esta noche. Y ese conocimiento demuestra que tienes poder sobre el destino. No solo eres dueño de las tierras y los hombres, sino también del tiempo. ¡Cómo no ibamos a celebrar algo así!Kentai escuchó estas palabras y se quedó meditando. Dio media vuelta entonces y volvió a su castillo para ordenar que un mensajero, surcando la noche a lomos de un veloz caballo, llevase una bolsa con cien yenes a un campesino del pueblo cercano.”

El Señor del Tiempo.

“Kentai era un samurai poderoso pero benévolo. Protegía a su gente y velaba por su bienestar. También era piadoso. Y mantenía  buenas relaciones con los monjes zen del famoso Templo de Mara, donde por entonces enseñaba el legendario Tai Kuo, que era amigo del samurai.
Un día llegó hasta el castillo de Kentai un campesino, con su hijo enfermo. Y le suplicó al samurai ayuda para visitar a un médico de Kyoto.
Kentai recibió brevemente al buen hombre, en un receso de una conversación profunda con Tai Kuo. Le escuchó. Y seguidamente le indicó que volviese mañana al castillo para recibir cien yenes. El hombre y su hijo se marcharon agradecidos, con el propósito de retornar al día siguiente. Kentai prosiguió entonces su conversación con Tai Kuo en torno a los misterios del zen.
Aquella noche, como acostumbraba, antes de acostarse, Kentai salió a pasear por el bosque de cerezos que separaba su castillo del Templo de Mara. De repente, algo le sorprendió mucho.
En cada ventana del Templo había una vela encendida. Y las puertas estaban decoradas con magníficas guirnaldas. ¿A qué venía esta celebración inesperada?
Kentai se acercó y vio en el umbral a Tai Kuo.
–¡Tai Kuo! ¡Qué significa ésto! ¿Qué estamos celebrando? No ha llegado aún la fiesta de las Guirnaldas y sin embargo todo el Templo está adornado con los signos de la mayor celebración. ¿Qué ocurre?
–Oh, Kentai–respondió el sabio–¡Y tú me lo preguntas!. Esta misma mañana vi como aplazabas un día la entrega de un óbolo a un enfermo. Conociendo tu piedad, se que solo has hecho eso porque sabías que ese enfermo no moriría esta noche. Y ese conocimiento demuestra que tienes poder sobre el destino. No solo eres dueño de las tierras y los hombres, sino también del tiempo. ¡Cómo no ibamos a celebrar algo así!
Kentai escuchó estas palabras y se quedó meditando. Dio media vuelta entonces y volvió a su castillo para ordenar que un mensajero, surcando la noche a lomos de un veloz caballo, llevase una bolsa con cien yenes a un campesino del pueblo cercano.”