Joludi Blog

Jun 11
Carteras y bebés.
Ultimamente me olvido en casa con mucha frecuencia la cartera con mi documentación. O incluso la extravío. También pierdo muy a menudo las tarjetas de crédito. Esto debería tener alguna interpretación psicoanalítica. Me lo tengo que hacer mirar. Lo cierto es que me volvió a ocurrir anteayer, precisamente cuando acudía a una reunión de trabajo en uno de esos edificios enormes que tienen sistemas de seguridad no muy distintos a los que utiliza el Tzahal en el Aeropuerto Ben Gurion…Tras suplicar a la señorita de seguridad que dejase entrar a este pobre indocumentado, me reuní con la persona que me esperaba, un tipo estupendo. Y le conté mis desventuras con la cartera. Se rió mucho. Luego le indiqué que yo tenía un truco muy bueno para recuperar la cartera en caso de pérdida. Consiste-le dije- en incluir una foto de un bebé junto a las tarjetas de crédito. De esta forma-le expliqué-la gente que la encuentra empatiza más conmigo y tiene más probabilidades de devolvérmela.Mi interlocutor se rió mucho con mi comentario. Le pareció una ocurrencia divertida y me dijo, burlón, que eso era pura superstición…Eso me llegó al alma. ¡Llamarme supersticioso a mí, que no tengo ni gota de supersticioso, entre otras cosas porque serlo da muy mala suerte!Bueno, pues dedicado a mi amigo escéptico que no cree en mis trucos, otrosí digo en este post que llevar una foto de un bebé en la cartera SÍ reduce sustancialmente el riesgo de que la pierdas definitivamente…Harvey Hornstein, de la Columbia University, dedicó muchos años de investigación a estudiar el fenómeno de las carteras devueltas. Trató de investigar en profundidad el misterio de que algunas carteras sean reenviadas a sus propietarios enseguida, y otras nunca. La verdad, si se me permite la boutade, es que es un tema relativamente sencillo de investigar. Basta desperdigar carteras por la calle, con las diferentes variables, y ver qué pasa en cada caso.Los hallazgos de Hornstein con sus carteras fueron extraordinarios. Sus hallazgos fueron publicados en el Journal of Personality and Social Psychology, nº 10 (3), de 1968, bajo el título de “Influence of a Model’s Feeling About His Behaviour As a Comparison on Other Observers”. Estos trabajos de Hornstein, Fisch y Holmes,  fueron retomados más tarde por el fabuloso Richard Wiseman, catedrático de Psicología en la Universidad de Hertfordshire. Wiseman analizó el impacto en la tasa de recuperación de llevar la dichosa foto del bebé. Distribuyó por las calles de Edimburgo más de 240 carteras. Con y sin foto. El grupo de carteras con bebé tuvo tasas de devolución del 36%. El grupo de carteras sin bebé tuvo tasas del 6%. Fascinante.Es un tema de mucho alcance. Porque suscita un interesante “por qué”. ¿Cuál puede ser la razón de que una foto de un bebé incremente los niveles de empatía y haga que las personas se compadezcan de las calamidades como yo que vamos perdiendo las carteras por ahí?La razón ha sido investigada por neurocientíficos de la Universidad de Oxford. Y han establecido la hipótesis de que estamos genéticamente programados para sentir alegría y benevolencia al ver un bebé. Eso facilita que promovamos la supervivencia de las generaciones futuras, y la subsistencia de nuestra especie. Quizá, de no darse este fenómeno, hace tiempo que hubiéramos desaparecido irremediablemente.Como desaparecen, con sospechosa periodicidad, mis carteras, por lo menos hasta ahora.Pero esto cambia a partir de ahora. Querido lector, si te encuentras en la calle una cartera con una foto de un rollizo bebé, ya sabes que es mía. El bebé lo he sacado de un anuncio de potitos noruego.

Carteras y bebés.

Ultimamente me olvido en casa con mucha frecuencia la cartera con mi documentación. O incluso la extravío. También pierdo muy a menudo las tarjetas de crédito. Esto debería tener alguna interpretación psicoanalítica. Me lo tengo que hacer mirar. Lo cierto es que me volvió a ocurrir anteayer, precisamente cuando acudía a una reunión de trabajo en uno de esos edificios enormes que tienen sistemas de seguridad no muy distintos a los que utiliza el Tzahal en el Aeropuerto Ben Gurion…
Tras suplicar a la señorita de seguridad que dejase entrar a este pobre indocumentado, me reuní con la persona que me esperaba, un tipo estupendo. Y le conté mis desventuras con la cartera. Se rió mucho. Luego le indiqué que yo tenía un truco muy bueno para recuperar la cartera en caso de pérdida. Consiste-le dije- en incluir una foto de un bebé junto a las tarjetas de crédito. De esta forma-le expliqué-la gente que la encuentra empatiza más conmigo y tiene más probabilidades de devolvérmela.
Mi interlocutor se rió mucho con mi comentario. Le pareció una ocurrencia divertida y me dijo, burlón, que eso era pura superstición…
Eso me llegó al alma. ¡Llamarme supersticioso a mí, que no tengo ni gota de supersticioso, entre otras cosas porque serlo da muy mala suerte!
Bueno, pues dedicado a mi amigo escéptico que no cree en mis trucos, otrosí digo en este post que llevar una foto de un bebé en la cartera SÍ reduce sustancialmente el riesgo de que la pierdas definitivamente…
Harvey Hornstein, de la Columbia University, dedicó muchos años de investigación a estudiar el fenómeno de las carteras devueltas. Trató de investigar en profundidad el misterio de que algunas carteras sean reenviadas a sus propietarios enseguida, y otras nunca. La verdad, si se me permite la boutade, es que es un tema relativamente sencillo de investigar. Basta desperdigar carteras por la calle, con las diferentes variables, y ver qué pasa en cada caso.
Los hallazgos de Hornstein con sus carteras fueron extraordinarios. Sus hallazgos fueron publicados en el Journal of Personality and Social Psychology, nº 10 (3), de 1968, bajo el título de “Influence of a Model’s Feeling About His Behaviour As a Comparison on Other Observers”. Estos trabajos de Hornstein, Fisch y Holmes,  fueron retomados más tarde por el fabuloso Richard Wiseman, catedrático de Psicología en la Universidad de Hertfordshire. Wiseman analizó el impacto en la tasa de recuperación de llevar la dichosa foto del bebé. Distribuyó por las calles de Edimburgo más de 240 carteras. Con y sin foto. El grupo de carteras con bebé tuvo tasas de devolución del 36%. El grupo de carteras sin bebé tuvo tasas del 6%. Fascinante.
Es un tema de mucho alcance. Porque suscita un interesante “por qué”. ¿Cuál puede ser la razón de que una foto de un bebé incremente los niveles de empatía y haga que las personas se compadezcan de las calamidades como yo que vamos perdiendo las carteras por ahí?
La razón ha sido investigada por neurocientíficos de la Universidad de Oxford. Y han establecido la hipótesis de que estamos genéticamente programados para sentir alegría y benevolencia al ver un bebé. Eso facilita que promovamos la supervivencia de las generaciones futuras, y la subsistencia de nuestra especie. Quizá, de no darse este fenómeno, hace tiempo que hubiéramos desaparecido irremediablemente.
Como desaparecen, con sospechosa periodicidad, mis carteras, por lo menos hasta ahora.
Pero esto cambia a partir de ahora. Querido lector, si te encuentras en la calle una cartera con una foto de un rollizo bebé, ya sabes que es mía. El bebé lo he sacado de un anuncio de potitos noruego.


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