La legitimidad (o no) de la riqueza.
Se habla de elevar los impuestos a los más ricos. Y entonces los más ricos se indignan y protestan con su clásico argumento falaz “yo me lo he ganado trabajando día y noche como un burro, ¿por qué me lo han de quitar?”. Es muy difícil luchar contra esta queja clásica, a no ser que pongas sobre la mesa toda una teoría económica que demuestre analíticamente que no basta con trabajar como un burro para ser muy rico, sino que además tienes que haberte beneficiado del esfuerzo de uno o muchos que como media habrán trabajado tanto o más que tú. Esa teoría económica ya está articulada, y de qué manera, desde hace siglo y medio. Y a lo mejor hay que empezar a desempolvarla, aunque solo sea por razones estrictamente funcionales, para no dejar la falacia sin oportuna respuesta…