Esoterismos, paraciencias y asociaciones secretas.
Ayer entró en vigor en España una nueva ley (la “Ley Audiovisual”) que prohibe a las cadenas emitir durante el día programas de tv “con contenido relacionado con el esoterismo y las paraciencias”. La norma aduce que ese tipo de programas podrían ser dañinos para la infancia.
Esoterismo. Paraciencias. Tiene gracia que el legislador se preocupe de tal manera del presunto impacto de lo esotérico y lo “paracientífico” en las mentes infantiles, a través de la televisión, y no tome medidas frente a la avalancha de sandeces, violencia, falsedades y escándalos que constituye una buena parte de la televisión que se emite en abierto.
Por otra parte, se plantea el problema de definir qué cosa es esotérica y paracientífica y qué cosa no lo es. Es un terreno muy escurridizo y quizá más propio de las discusiones escolásticas de los inquisidores del XVIII que del Boletín Oficial del Estado. Las autoridades se verán obligadas a dirimir multitud de disputas dificilísimas, y a entrar en ámbitos más que discutibles. Una hipótesis científica audaz puede ser susceptible de ser considerada “paracientífica”, por lo menos justo hasta que se valide experimentalmente.Y de hecho así ha venido siendo en la Historia de la Ciencia. Un planteamiento filosófico innovador, también puede considerarse como esotérico en muchos sentidos. Y, una vez más, así ha sido en la Historia del Pensamiento.
¿Hay que prohibir los horóscopos en la televisión? Seguramente sí, a la luz de la nueva ley. ¿Es posible emitir a la luz del día un programa en televisión que hable de las ideas más o menos esotéricas que están detrás de las películas de Matrix o un documental que explique las claves del sufismo o del fengshui?
Pues, sorprendentemente, ambas cosas podrían ser ilegales con la nueva norma.
Y esto del fengshui es sumamente irónico, porque una de las formaciones políticas que han promovido esta regulación, tiene entre sus filas a un alto cargo autonómico que invirtió una gran cantidad de dinero en ajustar el mobiliario del edificio de su departamento a los principios orientales del fengshui, con enorme escándalo de los medios informativos y la oposición, que no entendían por qué los “Mossos de Escuadra” necesitaban ese plus de energía del “chi”.
Hay también voces que se están levantando para exigir que se ponga en cuestión las retransmisiones de la Misa en diferentes televisiones. Sostienen que desde muchos puntos de vista, la Misa es esoterismo. Y seguramente tienen razón.
Esto me recuerda mucho a aquella ley del gobierno portugués de Salazar en contra la masonería. Al igual que otros regímenes fascistas, el de Salazar quería reprimir a los masones a toda costa, y para ello promulgó una ley que prohibía toda “asociación secreta” y castigaba hasta con pena de muerte a los que violasen la norma. A Pessoa, que no era masón pero simpatizaba con ellos, le pareció esta norma un disparate mayúsculo. Y escribió un memorial dirigido al Presidente del Consejo de Ministros en el que entre otras cosas le indicaba que la primera Asociación Secreta que se le había venido a la mente era precisamente, y conforme a los criterios de la nueva ley….¡el Consejo de Ministros!
Ah, la actividad legislativa parece algo demasiado serio como para dejarla en manos de los políticos. Habría que hacer algo.