Sobre los cereales Kellogg y lo necesario que es el sexo para la salud…
Tiene gracia pero el post que escribí sobre el creador de los cereales Kellogg y su convicción de que el sexo es la peor de las plagas de la Humanidad, ha tenido muchos lectores. Más de tres mil, en estos momentos. Y de 22 países, si Google Stats no miente. Hombre, esto no me convierte en Dan Brown, pero está bien, teniendo en cuenta que no promuevo este blogs sino entre la gente que conozco personalmente (si acaso). Y que en realidad creo que solo lo escribo para mis amigos y mi familia. Y para mí mismo.
La verdad es que lo de que Kellogg inventó los cereales para combatir la masturbación tiene gracia. Y no me extraña que se haya leído bastante.
En realidad, es más bien todo lo contrario. El sexo lo que es es muy bueno para la salud. Y no lo digo en el sentido obvio, por los indudables beneficios psicológicos.
Estoy hablando en un sentido evolutivo. Y refiriéndome a la Teoría de la Reina Roja, que gana cada vez más popularidad, a partir de su primera exposición por parte de Leigh Van Valen, de la la Universidad de Chicago, en 1980.
En esencia, esta Teoría parte de la base de que la vida es una feroz lucha entre los variadísimos microorganismos y sus agobiados anfitriones. Por ejemplo, me refiero a cosas como el combate entre el virus del catarro que me está acechando en estos momentos y mi sistema defensivo. Básicamente, ese combate y todos los demas ataques de microorganismos, van de proteinas. Los microorganismos me atacan con sus proteinas que se adhieren a mis células para parasitarlas. Mi sistema defensivo inventa problemas para que esas proteinas no puedan adherirse a mis células. A su vez, los microorganismos se las arreglan para resolver esos problemas y romper mis defensas.
Esa batalla entre microorganismos y anfitriones la perderíamos si no tuviésemos el recurso del sexo. La reproducción nos permite perfeccionar nuestras defensas contra los virus y bacterias. Así de sencillo. Esa es la razón por la que, entre otras cosas, el sexo es más que bueno par la salud. Y si no te convence este enfoque, supongo que será porque seas adepto al planteamiento de Kondrashov, que sostiente necesidad del sexo para evitar la perdurabilidad en la especie de las mutaciones negativas. Otro planteamiento no menos interesante y respetable, desde el punto de vista de biología evolutiva que contradice igualmente, en un sentido muy profundo, la peregrina, cómica idea de Mr. Kellogg que tanto ha interesado a mis amables lectores.