Joludi Blog

Sep 1
Vacas magnéticas.
Resulta que las vacas tienden a pastar de acuerdo con una orientación preferente; mirando al polo norte magnético.Se crea o no, este curioso descubrimiento se ha hecho gracias a Google Earth. Es un estudio publicado esta semana pasada en los Proceedings de la National Academy of Sciences, y cuya autora es Sabine Begall de la Universidad de Duisburg-Essen, en Alemania.En realidad, esto no es una completa novedad. Parece comprobado que muchos animales son magnetosensitivos. Y se ha detectado en ellos la influencia de las corrientes magnéticas en diferentes aspectos de su fisiología. Un cierto tipo de ratas, por ejemplo, parece tener partículas de magnetita en sus córneas, aunque es todavía un misterio la forma en que eso influye sobre su sistema nervisoso.En cuanto a nosotros, los humanos, también existen estudios que demuestran la influencia del magnetismo terráqueo en aspectos como el sueño REM y otros procesos biológicos. Los radiólogos saben bien que los electroencefalogramas que nos hacen varían en sus resultados en función de la posición del paciente.Mi sobrino José María, que tiene 12 años, es mi guía cuando estoy en Albacete. Es tan bueno diciéndome por dónde tengo que ir que yo le llamo el sobrino GPS. Y a él le hace mucha gracia. Pero va a resultar que todos los mamíferos, desde las ratas a los humanos, pasando por las vaquitas, somos un poco brújulas vivas, GPS’s andantes. Qué interesante.

Vacas magnéticas.

Resulta que las vacas tienden a pastar de acuerdo con una orientación preferente; mirando al polo norte magnético.
Se crea o no, este curioso descubrimiento se ha hecho gracias a Google Earth. Es un estudio publicado esta semana pasada en los Proceedings de la National Academy of Sciences, y cuya autora es Sabine Begall de la Universidad de Duisburg-Essen, en Alemania.
En realidad, esto no es una completa novedad. Parece comprobado que muchos animales son magnetosensitivos. Y se ha detectado en ellos la influencia de las corrientes magnéticas en diferentes aspectos de su fisiología. Un cierto tipo de ratas, por ejemplo, parece tener partículas de magnetita en sus córneas, aunque es todavía un misterio la forma en que eso influye sobre su sistema nervisoso.
En cuanto a nosotros, los humanos, también existen estudios que demuestran la influencia del magnetismo terráqueo en aspectos como el sueño REM y otros procesos biológicos. Los radiólogos saben bien que los electroencefalogramas que nos hacen varían en sus resultados en función de la posición del paciente.
Mi sobrino José María, que tiene 12 años, es mi guía cuando estoy en Albacete. Es tan bueno diciéndome por dónde tengo que ir que yo le llamo el sobrino GPS. Y a él le hace mucha gracia.
Pero va a resultar que todos los mamíferos, desde las ratas a los humanos, pasando por las vaquitas, somos un poco brújulas vivas, GPS’s andantes. Qué interesante.