Joludi Blog

Aug 27
El Temor y la Esperanza.
He recibido algún comentario en relación con lo que yo llamo el Enigma de Pandora, esto es, el hecho de que Hesíodo nos diga que no todas las desgracias de la especie humana consiguieron salir del ánfora de la primera mujer, sino que ésta se las arregló para retener dentro a la última y más perezosa de las miserias que afligen al hombre: la esperanza.
¿La esperanza? ¿Es la esperanza un vicio o una virtud? A juzgar por lo que interpretamos en Los Trabajos y los Días, parece que desde el punto de vista de los antiguos griegos la esperanza era, definitivamente, una desgracia más para el hombre. 
Yo no tengo solución para este enigma. Ya escribí que la única explicación posible es que estemos hablando de un concepto de esperanza dual. Tal vez el “elpis” griego sintetizaba toda espera no racional, tanto de lo bueno (nuestra esperanza) como de lo malo (nuestro miedo). Quien espera desespera, dice la sabiduría popular, tal vez haciéndose eco de esta doble acepción.
También es cierto que la “esperanza” entre los estoicos era un vicio. Según ellos, no había que tener “ni miedo, ni esperanza”. Esa precisamente es la divisa de un maravilloso personaje renacentista, Isabella D’Este, muy influida por el pensamiento de la antigüedad griega, al igual que su esposo, el condottiero ilustradísimo Federico de Montefeltro. “Nec spe, nec metu” no solo era el lema de Isabella, también ha sido la divisa Walt Whitman o Ezra Pound, nada menos. Para los tres personajes citados, al igual que para Hesíodo, la esperanza no es precisamente una virtud. Ni el miedo.
Pero entonces ¿cómo es que Hesíodo nos dice que el “elpis” quedó encerrado en el ánfora y que la Humanidad está a salvo de este mal? Que yo sepa, tanto en el sentido unilateral de nuestra esperanza, como en la posible acepción dual del “elpis”, se trata de algo que vemos por todas partes. Los seres humanos, de hecho, parecen moverse justamente entre el miedo y la esperanza…
Un misterio insondable para mí. El Enigma de Pandora. Acepto que alguien me desasne al respecto.

El Temor y la Esperanza.

He recibido algún comentario en relación con lo que yo llamo el Enigma de Pandora, esto es, el hecho de que Hesíodo nos diga que no todas las desgracias de la especie humana consiguieron salir del ánfora de la primera mujer, sino que ésta se las arregló para retener dentro a la última y más perezosa de las miserias que afligen al hombre: la esperanza.

¿La esperanza? ¿Es la esperanza un vicio o una virtud? A juzgar por lo que interpretamos en Los Trabajos y los Días, parece que desde el punto de vista de los antiguos griegos la esperanza era, definitivamente, una desgracia más para el hombre. 

Yo no tengo solución para este enigma. Ya escribí que la única explicación posible es que estemos hablando de un concepto de esperanza dual. Tal vez el “elpis” griego sintetizaba toda espera no racional, tanto de lo bueno (nuestra esperanza) como de lo malo (nuestro miedo). Quien espera desespera, dice la sabiduría popular, tal vez haciéndose eco de esta doble acepción.

También es cierto que la “esperanza” entre los estoicos era un vicio. Según ellos, no había que tener “ni miedo, ni esperanza”. Esa precisamente es la divisa de un maravilloso personaje renacentista, Isabella D’Este, muy influida por el pensamiento de la antigüedad griega, al igual que su esposo, el condottiero ilustradísimo Federico de Montefeltro. “Nec spe, nec metu” no solo era el lema de Isabella, también ha sido la divisa Walt Whitman o Ezra Pound, nada menos. Para los tres personajes citados, al igual que para Hesíodo, la esperanza no es precisamente una virtud. Ni el miedo.

Pero entonces ¿cómo es que Hesíodo nos dice que el “elpis” quedó encerrado en el ánfora y que la Humanidad está a salvo de este mal? Que yo sepa, tanto en el sentido unilateral de nuestra esperanza, como en la posible acepción dual del “elpis”, se trata de algo que vemos por todas partes. Los seres humanos, de hecho, parecen moverse justamente entre el miedo y la esperanza…

Un misterio insondable para mí. El Enigma de Pandora. Acepto que alguien me desasne al respecto.