Mensajes.
Hace 100 años, desde un iceberg errante en el Atlántico Norte le fue enviado un nítido mensaje de alarma al género humano. Era un mensaje que alertaba sobre las consecuencias del maquinismo ciego, de la soberbia colectiva, del afán por ser más y más y más poderoso, tan solo por la locura de ser el más grande, el más colosal, el más invencible…Nadie escuchó ese mensaje. De otro modo se hubiesen evitado las dos Guerras Mundiales que llevaron a la tumba a 50 millones de personas durante el siglo más cruel de la Historia de la Humanidad. Hoy, desde una isla cuyo nombre en japonés es Isla Bendita, nos llega otro mensaje, igualmente nítido, que previene al mundo sobre nuevas tragedias para el siglo XXI. Tragedias que quizá puedan ser aún mayores que las que asolaron al XX. Pero no solo no se está entendiendo el mensaje, sino que una legión de imbéciles mediáticos a sueldo de las multinacionales lo están interpretando justamente al revés. Nos dicen que es una prueba de la gran seguridad de la energía nuclear… Oh, Humanidad.