El Sueño del Emperador.
“Xuen Fang, fue el Emperador Chino conocido como el Gran Reformador. Como es sabido, sus leyes hicieron posible una vida más justa y una distribución más equitativa de la riqueza entre sus súbditos.
Lo interesante es que según cuenta una leyenda muy conocida este emperador comprendió la importancia de la cooperación y la armonía social tras un sueño iluminador. Hasta entonces, su gobierno había sido tan cruel como el de sus predecesores.
La leyenda dice que Xuen Fang soño una noche que visitaba el infierno. Y lo que vio allí le sorprendió. No era un lugar lleno de instrumentos de tortura ni de hogueras en las que se quemaban los infelices. El infierno que vió Xuen Fang era simplemente una colosal mesa redonda llena de deliciosos manjares. En torno a la mesa estaban sentados los condenados. Pero no podían comer ninguna de las viandas. Porque estaban obligados a usar unos palillos tan largos como brazos. Y con ellos les resultaba imposible llevar los manjares a la boca. El sufrimiento era indecible.
Xuen Fang se despertó y esa misma mañana se dice que dictó sus famosos decretos que llevaron la armonía y la paz social a su reino.
Años más tarde, cuando Xuen Fang era ya muy viejo, comentó aquél sueño del infierno y los largos palillos a uno de sus consejeros.
–¿Cuál fue el significado de aquel sueño? ¿Qué interpretásteis al despertar?–preguntó el consejero.
–Cuando me desperté–respondió el viejo Emperador–reflexioné y comprendí que aquellos pobres infelices hubieran solucionado fácilmente el problema de los palillos si hubieran comenzado a alimentarse unos a otros. Así pues, mi sueño me mostró que el infierno es tan sólo el yo del que solo acierta a ver el yo.”