Joludi Blog

Nov 4
El Tsunami y Moisés.
Un equipo de investigadores de la Universidad de Haifa, la McMaster de Nueva York y la Universidad de Hawai, acaba de demostrar que la explosión del volcán Thera en el corazón del mar Egeo, hace unos 3000 años, produjo un tsunami con olas de 90 metros de altura que llegó con poder devastador hasta Israel y Egipto. Esta explosión, el terremoto que la precedió y este tsunami que ahora se ha confirmado geológicamente, podría explicar de forma natural muchas estampas bíblicas que hacen referencia al año 1.000 a.c aproximadamente.
La característica de un tsunami es que se produce primero una misteriosa retirada de las aguas, seguida de su retorno masivo. Esto evoca claramente el paso del Mar Rojo al que se refiere el narrador bíblico. Asimismo, la columna de fuego que la Biblia menciona como guía divina para Moisés podría ser sin duda la colosal columna de humo que ocasionó la explosión del volcán, y que según parece se elevó a más de 30 kilómetros de altura.
Quizá haya muchas más claves. Tal vez la nube creada por la explosión del Thera arrojó muchos productos sulfúricos al espacio y ocasionó una coloración roja del Nilo y Mar Rojo (la primera de las plagas). Esta contaminación atmosférica, que oscureció el día en toda la región durante meses (novena plaga) debió ocasionar una terrible sequía que empujó a millones de ranas hacia la tierra (la segunda de las plagas). Estos incontables batracios muertos sobre las orillas del Nilo quizá produjeron una explosión de moscas y pulgas (la tercera de las plagas). Y la sobreabundancia de insectos tal vez expandió extrañas enfermedades dermatológicas en el ganado y los hombres (quinta y sexta plaga).
Ahora, en el lugar donde tuvo lugar aquella terrible explosión hace 3000 años, que levantó por el aire 50 kilómetros cúbicos de tierra y cuyo estallido se escuchó desde Escandinavia al Golfo Pérsico y Africa central, existe uno de los más exclusivos “resorts” turísticos del mundo, el maravilloso Santorini.
Los turistas (la undécima plaga), que disfrutan ahora de los acantilados y la bahía creados por el cráter del Thera, no parecen sospechar que en ese paraíso tuvo lugar hace 3.000 años, la catástrofe perfecta, el estallido planetario, un cataclismo (en sentido etimológico preciso, de kata y “clismo”, inundación) de proporciones propiamente bíblicas que influyó de una manera sorprendente, en la narración bíblica y, por añadidura, en lo que ha sido la Historia del mundo occidental durante los 30 siglos siguientes.
Un colosal tsunami de agua al que siguió un no menos colosal tsunami ideológico.

El Tsunami y Moisés.

Un equipo de investigadores de la Universidad de Haifa, la McMaster de Nueva York y la Universidad de Hawai, acaba de demostrar que la explosión del volcán Thera en el corazón del mar Egeo, hace unos 3000 años, produjo un tsunami con olas de 90 metros de altura que llegó con poder devastador hasta Israel y Egipto. Esta explosión, el terremoto que la precedió y este tsunami que ahora se ha confirmado geológicamente, podría explicar de forma natural muchas estampas bíblicas que hacen referencia al año 1.000 a.c aproximadamente.

La característica de un tsunami es que se produce primero una misteriosa retirada de las aguas, seguida de su retorno masivo. Esto evoca claramente el paso del Mar Rojo al que se refiere el narrador bíblico. Asimismo, la columna de fuego que la Biblia menciona como guía divina para Moisés podría ser sin duda la colosal columna de humo que ocasionó la explosión del volcán, y que según parece se elevó a más de 30 kilómetros de altura.

Quizá haya muchas más claves. Tal vez la nube creada por la explosión del Thera arrojó muchos productos sulfúricos al espacio y ocasionó una coloración roja del Nilo y Mar Rojo (la primera de las plagas). Esta contaminación atmosférica, que oscureció el día en toda la región durante meses (novena plaga) debió ocasionar una terrible sequía que empujó a millones de ranas hacia la tierra (la segunda de las plagas). Estos incontables batracios muertos sobre las orillas del Nilo quizá produjeron una explosión de moscas y pulgas (la tercera de las plagas). Y la sobreabundancia de insectos tal vez expandió extrañas enfermedades dermatológicas en el ganado y los hombres (quinta y sexta plaga).

Ahora, en el lugar donde tuvo lugar aquella terrible explosión hace 3000 años, que levantó por el aire 50 kilómetros cúbicos de tierra y cuyo estallido se escuchó desde Escandinavia al Golfo Pérsico y Africa central, existe uno de los más exclusivos “resorts” turísticos del mundo, el maravilloso Santorini.

Los turistas (la undécima plaga), que disfrutan ahora de los acantilados y la bahía creados por el cráter del Thera, no parecen sospechar que en ese paraíso tuvo lugar hace 3.000 años, la catástrofe perfecta, el estallido planetario, un cataclismo (en sentido etimológico preciso, de kata y “clismo”, inundación) de proporciones propiamente bíblicas que influyó de una manera sorprendente, en la narración bíblica y, por añadidura, en lo que ha sido la Historia del mundo occidental durante los 30 siglos siguientes.

Un colosal tsunami de agua al que siguió un no menos colosal tsunami ideológico.


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