Joludi Blog

Feb 4
Pantagruelion.
Leer regularmente a Rabelais es fantástico. Es todo un ejercicio de disciplina mental, pues cada página está llena de sutilísimas bromas y enigmas que cuesta mucho desentrañar. Pero el esfuerzo tiene muchas recompensas, pues a menudo te encuentras con delicias inesperadas. Ayer, en el capítulo 51 del Libro III de Pantagruel, me tropecé con un maravilloso panegírico de la marihuana. Rabelais entremezcla genialmente y con un sarcasmo sin igual, las propiedades “medicinales” del cannabis con los usos más prosaicos, pero esenciales para la civilización, de esta caña a la que él llama pantagruelina o pantagruelion. 
Esta maravilla, nos dice, permite la fabricación de cuerdas (sin ella no se tocarían las campanas),la confección de manteles (sin ella las mesas serían infames), la producción de sacos para legajos (sin ella no podrían llevar pleitos los abogados a la audiencia), el tejido de las velas de molino (sin ella los molineros no producirían harina..) la velas navales (gracias a ella los robustos galeones son arrancados de sus puertos). En fin, que sin marihuana, según Rabelais, el mundo no funcionaría y la civilización se iría por el sumidero.
El hiperbólico elogio es delicioso: “…reconozco en el pantagruelión tantas virtudes, tanta energía, tantos admirables efectos que si sus cualidades hubiesen sido conocidas cuando (según relata el profeta) los árboles eligieron un rey del bosque, sin duda se hubiese llevado la mayoría de los votos y sufragios.”

Pantagruelion.

Leer regularmente a Rabelais es fantástico. Es todo un ejercicio de disciplina mental, pues cada página está llena de sutilísimas bromas y enigmas que cuesta mucho desentrañar. Pero el esfuerzo tiene muchas recompensas, pues a menudo te encuentras con delicias inesperadas. Ayer, en el capítulo 51 del Libro III de Pantagruel, me tropecé con un maravilloso panegírico de la marihuana. Rabelais entremezcla genialmente y con un sarcasmo sin igual, las propiedades “medicinales” del cannabis con los usos más prosaicos, pero esenciales para la civilización, de esta caña a la que él llama pantagruelina o pantagruelion. 

Esta maravilla, nos dice, permite la fabricación de cuerdas (sin ella no se tocarían las campanas),la confección de manteles (sin ella las mesas serían infames), la producción de sacos para legajos (sin ella no podrían llevar pleitos los abogados a la audiencia), el tejido de las velas de molino (sin ella los molineros no producirían harina..) la velas navales (gracias a ella los robustos galeones son arrancados de sus puertos). En fin, que sin marihuana, según Rabelais, el mundo no funcionaría y la civilización se iría por el sumidero.

El hiperbólico elogio es delicioso: “…reconozco en el pantagruelión tantas virtudes, tanta energía, tantos admirables efectos que si sus cualidades hubiesen sido conocidas cuando (según relata el profeta) los árboles eligieron un rey del bosque, sin duda se hubiese llevado la mayoría de los votos y sufragios.”


  1. joludi posted this