Joludi Blog

Jan 24
Companys
Para taparle la boca al General Fanjul (diputado por Cuenca), que en sede parlamentaria acusaba de traidores a los de la minoría catalana, Companys profirió inesperadamente desde su escaño un sonoro “viva España”, con inequívoco acento catalán. Es grito que ahora vemos que adquiere cierto protagonismo con ocasion de la lucha feroz entre los aspirantes a repartirse los restos del naufragio socialista. Por eso me extraña que no se haya recordado estos días esta fascinante anécdota parlamentaria del que en 1934 proclamaba el “estat catalá en la Republica Federal espanyola” y que dejó dicho aquello de “on la llibertat viu, allí es la meva patria…”
Companys sí que fue un hombre de bien. Y en estos días de inmerecidos, lacerantes y vomitivos elogios fúnebres, a mí me apetece oportuno citar sus hermosas últimas palabras, la víspera de su ejecución: “A mi querida esposa, Carmen Ballester de Companys..esposa mía, la más buena y querida de las esposas, te escribo en vísperas del Consejo de Guerra, me siento sereno y tranquilo, es Dios quien ha puesto las cosas y las decisiones para darme este destino, no aceptes pues condolencias ni llores, levanta la cabeza, esta muerte que afrontaré plácida y serenamente dignifica…vida mía, moriré amándote, tu retrato lo llevaré conmigo y el último pensamiento será para tí, para mis hijos, con el amor por Cataluña. Te besa tu esposo Lluis.”

Companys

Para taparle la boca al General Fanjul (diputado por Cuenca), que en sede parlamentaria acusaba de traidores a los de la minoría catalana, Companys profirió inesperadamente desde su escaño un sonoro “viva España”, con inequívoco acento catalán. Es grito que ahora vemos que adquiere cierto protagonismo con ocasion de la lucha feroz entre los aspirantes a repartirse los restos del naufragio socialista. Por eso me extraña que no se haya recordado estos días esta fascinante anécdota parlamentaria del que en 1934 proclamaba el “estat catalá en la Republica Federal espanyola” y que dejó dicho aquello de “on la llibertat viu, allí es la meva patria…”

Companys sí que fue un hombre de bien. Y en estos días de inmerecidos, lacerantes y vomitivos elogios fúnebres, a mí me apetece oportuno citar sus hermosas últimas palabras, la víspera de su ejecución: “A mi querida esposa, Carmen Ballester de Companys..esposa mía, la más buena y querida de las esposas, te escribo en vísperas del Consejo de Guerra, me siento sereno y tranquilo, es Dios quien ha puesto las cosas y las decisiones para darme este destino, no aceptes pues condolencias ni llores, levanta la cabeza, esta muerte que afrontaré plácida y serenamente dignifica…vida mía, moriré amándote, tu retrato lo llevaré conmigo y el último pensamiento será para tí, para mis hijos, con el amor por Cataluña. Te besa tu esposo Lluis.”


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