Joludi Blog

Jul 5
Todo lo bueno se hace esperar.
En 1517, Tiziano consiguió que las autoridades venecianas le otorgaran una estupenda sinecura. Se trataba nada menos que del puesto, un tanto honorífico pero bien pagado, de corredor de la delegación comercial alemana, el famoso Fondaco dei Tedeschi.Pero la prebenda no era gratis. Tiziano debía pintar para la ciudad. En especial, debía realizar un cuadro conmemorativo de la Batalla de Cadore.Tardó 20 años en cumplir sus compromisos. 20 años, que se dice pronto. Y pasado ese tiempo, los funcionarios perdieron la paciencia. Cerraron el grifo. Tiziano entonces pintó un cuadro maravilloso. Lo entregó. Y los honorarios volvieron. Las autoridades de la Serenissima dieron por buena la espera. Hay cosas por las que merece la pena esperar. Son casi siempre las buenas. Y, como decía Raymond Rubicam, la calidad de un trabajo excepcional es recordada muchos años después que se haya olvidado que llegó un poquito tarde…

Todo lo bueno se hace esperar.

En 1517, Tiziano consiguió que las autoridades venecianas le otorgaran una estupenda sinecura. Se trataba nada menos que del puesto, un tanto honorífico pero bien pagado, de corredor de la delegación comercial alemana, el famoso Fondaco dei Tedeschi.
Pero la prebenda no era gratis. Tiziano debía pintar para la ciudad. En especial, debía realizar un cuadro conmemorativo de la Batalla de Cadore.
Tardó 20 años en cumplir sus compromisos. 20 años, que se dice pronto. Y pasado ese tiempo, los funcionarios perdieron la paciencia. Cerraron el grifo. Tiziano entonces pintó un cuadro maravilloso. Lo entregó. Y los honorarios volvieron. Las autoridades de la Serenissima dieron por buena la espera. 
Hay cosas por las que merece la pena esperar. Son casi siempre las buenas. Y, como decía Raymond Rubicam, la calidad de un trabajo excepcional es recordada muchos años después que se haya olvidado que llegó un poquito tarde…


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