Joludi Blog

Sep 7
Iniesta y Romero.
Escucho en un programa de TV que “romero”, la planta aromática, viene de Roma en el sentido de que era una ramita que solían llevar los peregrinos (romeros) en sus caminatas a Roma, Santiago, Jerusalen, Colonia, etc…Es una idea plausible pero seguramente errónea. Las únicas ramitas de arbusto asociadas a las peregrinaciones de los cristianos son las de genista o retama amarilla mediterránea, popularizadas por la maravillosa canción de Serrat. He comprobado que poca gente conoce esta planta y sin embargo, ha pronunciado muchas veces su nombre durante estas últimas semanas, pues otro término para “genista” en castellano es “iniesta”…Esta iniesta amarilla, o “escoba de bruja” sí que la solían llevar, por tradición, los peregrinos y los cruzados. De hecho, el príncipe francés Godofredo de Anjou, después de haber participado en una Cruzada, mantuvo sobre su gorro, de por vida, una ramita de iniesta (“genêt” en francés). Este Godofredo, Conde de Anjou, es el que dio el braguetazo en 1127 casándose nada menos que con Matilde, la hija del rey de Inglaterra. Y el hijo de ambos, Enrique, que heredó la corona y comenzó una dinastía nueva en el trono inglés, fue llamado Plantagenet en recuerdo de la ramita de su padre…
Así que la iniesta sí es planta de romeros. Pero el romero no es planta de peregrinos. El romero dicen que toma su nombre del  mito de Afrodita, quien como se sabe, nace de la terrible castración de Urano por parte de Cronos. La espuma seminal que cayó al mar se dice que se mezcló con una especie de rocío protector, (“ros marinus”, en latín, de la raíz sánscrita “ros”, zumo, que da “raisin” en frances, uva, por ejemplo). La razón por la que esta planta se asocia a ese rocío mitológico es incierta. Tal vez porque las orillas del mar, en el Mediterráneo, suelen oler a romero. Tal vez porque las florecitas azules del romero parecen gotitas del azul marino depositadas en las ramas. No lo se.
Lo que sí se es que el romero es una planta maravillosa. Parafraseando a Cortazar, que decía que si tienes un poco de Nescafé en el armario estás salvado, yo digo que mientras tengamos un poco de romero a unos pasos estamos también salvados. Eso significa que tenemos el Mediterráneo no muy lejos…El romero está asociado además a toda clase de tradiciones y creencias populares. Por ejemplo, en el medievo se pensaba que si una persona daba un toquecito a otra con una ramita de romero, conseguiría su amor de forma inexorable. Se plantaba también el romero en tiestos sobre los que se escribía el nombre de un amante que no se dejaba querer. Y a medida que el romero crecía, el amante reticente se iba doblegando. No fallaba. En otros casos, se insertaba un ramito de romero en el interior de pequeños muñequitos de trapo bien para atraer el amor o para obtener curación de enfermedades. De igual modo, en los jardines o huertos domésticos se plantaba romero como solución para ahuyentar a las brujas. Por una curiosa inversión de significados, y quizá vinculando sus connotaciones de “pócima” o “filtro” amoroso y su asociación a la brujería, se sabe que en en el siglo XVI los hombres arrancaban los matojos de romero que rodeaban la casa como muestra de la hegemonía masculina sobre el poder femenino.
En todo caso, el romero siempre tuvo una significación de atadura, de amarre sentimental, de lealtad, de vínculo o de recuerdo imperecedero de la persona amada. Por las razones que fueran. En toda Europa se ha usado el romero en los funerales, como símbolo de una memoria que no desfallece. En Hamlet, hay un par de versos que hacen referencia a esta idea: “Aquí está el romero, aquí está el recuerdo…” nos dice Ofelia.
Lo curioso, curiosísimo, es que varios estudios recientes demuestran que el romero puede influir en la memoria. Se han hecho experimentos colocando plantas de romero en las oficinas (¡pero no por esto se llama officinalis, eh, sino porque es planta de botica u oficina de farmacia!). Y el resultado ha sido muy interesante en términos de mejorar la memoria de los chupatintas.
Y por si fuera poco, hay un estudio publicado en el International Journal of Neuroscience, en el que se asocia el romero y la lavanda a ciertas mejoras cognitivas. Incluso se ha testado, de forma prometedora, en enfermos de Alzheimer.
Fascinante.

Iniesta y Romero.

Escucho en un programa de TV que “romero”, la planta aromática, viene de Roma en el sentido de que era una ramita que solían llevar los peregrinos (romeros) en sus caminatas a Roma, Santiago, Jerusalen, Colonia, etc…Es una idea plausible pero seguramente errónea. Las únicas ramitas de arbusto asociadas a las peregrinaciones de los cristianos son las de genista o retama amarilla mediterránea, popularizadas por la maravillosa canción de Serrat. He comprobado que poca gente conoce esta planta y sin embargo, ha pronunciado muchas veces su nombre durante estas últimas semanas, pues otro término para “genista” en castellano es “iniesta”…Esta iniesta amarilla, o “escoba de bruja” sí que la solían llevar, por tradición, los peregrinos y los cruzados. De hecho, el príncipe francés Godofredo de Anjou, después de haber participado en una Cruzada, mantuvo sobre su gorro, de por vida, una ramita de iniesta (“genêt” en francés). Este Godofredo, Conde de Anjou, es el que dio el braguetazo en 1127 casándose nada menos que con Matilde, la hija del rey de Inglaterra. Y el hijo de ambos, Enrique, que heredó la corona y comenzó una dinastía nueva en el trono inglés, fue llamado Plantagenet en recuerdo de la ramita de su padre…

Así que la iniesta sí es planta de romeros. Pero el romero no es planta de peregrinos. El romero dicen que toma su nombre del  mito de Afrodita, quien como se sabe, nace de la terrible castración de Urano por parte de Cronos. La espuma seminal que cayó al mar se dice que se mezcló con una especie de rocío protector, (“ros marinus”, en latín, de la raíz sánscrita “ros”, zumo, que da “raisin” en frances, uva, por ejemplo). La razón por la que esta planta se asocia a ese rocío mitológico es incierta. Tal vez porque las orillas del mar, en el Mediterráneo, suelen oler a romero. Tal vez porque las florecitas azules del romero parecen gotitas del azul marino depositadas en las ramas. No lo se.

Lo que sí se es que el romero es una planta maravillosa. Parafraseando a Cortazar, que decía que si tienes un poco de Nescafé en el armario estás salvado, yo digo que mientras tengamos un poco de romero a unos pasos estamos también salvados. Eso significa que tenemos el Mediterráneo no muy lejos…El romero está asociado además a toda clase de tradiciones y creencias populares. Por ejemplo, en el medievo se pensaba que si una persona daba un toquecito a otra con una ramita de romero, conseguiría su amor de forma inexorable. Se plantaba también el romero en tiestos sobre los que se escribía el nombre de un amante que no se dejaba querer. Y a medida que el romero crecía, el amante reticente se iba doblegando. No fallaba. En otros casos, se insertaba un ramito de romero en el interior de pequeños muñequitos de trapo bien para atraer el amor o para obtener curación de enfermedades. De igual modo, en los jardines o huertos domésticos se plantaba romero como solución para ahuyentar a las brujas. Por una curiosa inversión de significados, y quizá vinculando sus connotaciones de “pócima” o “filtro” amoroso y su asociación a la brujería, se sabe que en en el siglo XVI los hombres arrancaban los matojos de romero que rodeaban la casa como muestra de la hegemonía masculina sobre el poder femenino.

En todo caso, el romero siempre tuvo una significación de atadura, de amarre sentimental, de lealtad, de vínculo o de recuerdo imperecedero de la persona amada. Por las razones que fueran. En toda Europa se ha usado el romero en los funerales, como símbolo de una memoria que no desfallece. En Hamlet, hay un par de versos que hacen referencia a esta idea: “Aquí está el romero, aquí está el recuerdo…” nos dice Ofelia.

Lo curioso, curiosísimo, es que varios estudios recientes demuestran que el romero puede influir en la memoria. Se han hecho experimentos colocando plantas de romero en las oficinas (¡pero no por esto se llama officinalis, eh, sino porque es planta de botica u oficina de farmacia!). Y el resultado ha sido muy interesante en términos de mejorar la memoria de los chupatintas.

Y por si fuera poco, hay un estudio publicado en el International Journal of Neuroscience, en el que se asocia el romero y la lavanda a ciertas mejoras cognitivas. Incluso se ha testado, de forma prometedora, en enfermos de Alzheimer.

Fascinante.


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