Joludi Blog

Aug 27
Cuida tus pensamientos.
En internet, a través de páginas web, emails, powerpoints adjuntos, blogs, circula incansable una interesante idea expresada con estas palabras:
“Cuida tus pensamientos porque se volverán palabras; cuida tus palabras porque se volverán acciones; cuida tus acciones porque se volverán hábitos; cuida tus hábitos porque se convertirán en carácter; cuida tu carácter porque se convertirá en tu destino”.
Es un enunciado en el que encontramos muchos ecos, desde la sabiduría budista hasta los planteamientos actuales de coaching, visualización creativa y pensamiento positivo, que nos dicen que no somos sino aquello que pensamos. 
 En realidad, estamos ante una de las dos ideas clave de toda la inmensa literatura moderna de autoayuda, esto es, la noción de que nuestro pensamiento crea nuestra realidad (la otra idea clave sería la de que solo existe y solo debemos vivir en el presente, no en el pasado ni en el futuro).
¿Quién ha escrito estas palabras que se han abierto camino de forma tan poderosa en la Red?
La frase aparece en muchos lugares como anónima. En algunos sitios se atribuye a Gandhi. En otros a Ralph Waldo Emerson.
Hay varios libros (creo que uno es del popular entrenador de vendedores Zig Ziglar) que publican la frase citando como autor a Frank Outlaw, “director de cine”, según dicen. Pero este tal Outlaw es un personaje imaginario. Esto es muy divertido. Se diría que algunos ven mejor citar a un fantasma que dejar la idea como anónima. Y el que cita al tal Outlaw no se molesta en averiguar quién es el personaje. Tiene gracia.
En otros lugares señalan que la frase proviene de una tal Elizabeth C. que incorporó las palabras en un email dirigido a un grupo de afectados por lupus eritematoso.
En realidad, la frase es una modificación, mas o menos creativa, de una idea que aparece en el Dhammapada, la compilación de proverbios budistas cuya autoría atribuye la tradición al propio Buda.
De hecho, las primeras palabras del Dhammapada ya contienen la idea clave, que sintetiza la noción budista del “samskara”, es decir, la capacidad de nuestros pensamientos erróneos para bloquearnos kármicamente en pautas de conducta sobre las que podemos llegar a perder totalmente el control:
“Todo lo que somos es el resultado de lo que pensamos; está fundado en nuestros pensamientos, está hecho de nuestros pensamientos. Si un hombre habla o actúa con un mal pensamiento, el dolor le seguirá, porque la rueda sigue siempre el paso del buey que arrastra el carro.”
A partir de esta idea, (que la doctrina budista formaliza en la noción de la Trividha Dvara o “Triple Puerta”, esto es la relación profunda entre “los pensamientos, las palabras y las acciones”), alguien, no sabemos quien, ha elaborado la frase de referencia, que ha hecho enorme fortuna en la Red. Y la frase se ha abierto camino tal vez por su bella estructura rítmica y simétrica, que aporta un cierto sentido de fatalismo. Un fatalismo muy vinculado al pensamiento con el que se abre el Dhammapada.
Nuestro pensamiento es, al fin y al cabo, nuestro destino. Y lo es a través de nuestras palabras, a través de nuestras acciones, a través de nuestro hábitos…
Suena bien. Seguramente es cierto. O al menos tan cierto como tú pienses que lo sea.

Cuida tus pensamientos.

En internet, a través de páginas web, emails, powerpoints adjuntos, blogs, circula incansable una interesante idea expresada con estas palabras:

Cuida tus pensamientos porque se volverán palabras; cuida tus palabras porque se volverán acciones; cuida tus acciones porque se volverán hábitos; cuida tus hábitos porque se convertirán en carácter; cuida tu carácter porque se convertirá en tu destino”.

Es un enunciado en el que encontramos muchos ecos, desde la sabiduría budista hasta los planteamientos actuales de coaching, visualización creativa y pensamiento positivo, que nos dicen que no somos sino aquello que pensamos.

 En realidad, estamos ante una de las dos ideas clave de toda la inmensa literatura moderna de autoayuda, esto es, la noción de que nuestro pensamiento crea nuestra realidad (la otra idea clave sería la de que solo existe y solo debemos vivir en el presente, no en el pasado ni en el futuro).

¿Quién ha escrito estas palabras que se han abierto camino de forma tan poderosa en la Red?

La frase aparece en muchos lugares como anónima. En algunos sitios se atribuye a Gandhi. En otros a Ralph Waldo Emerson.

Hay varios libros (creo que uno es del popular entrenador de vendedores Zig Ziglar) que publican la frase citando como autor a Frank Outlaw, “director de cine”, según dicen. Pero este tal Outlaw es un personaje imaginario. Esto es muy divertido. Se diría que algunos ven mejor citar a un fantasma que dejar la idea como anónima. Y el que cita al tal Outlaw no se molesta en averiguar quién es el personaje. Tiene gracia.

En otros lugares señalan que la frase proviene de una tal Elizabeth C. que incorporó las palabras en un email dirigido a un grupo de afectados por lupus eritematoso.

En realidad, la frase es una modificación, mas o menos creativa, de una idea que aparece en el Dhammapada, la compilación de proverbios budistas cuya autoría atribuye la tradición al propio Buda.

De hecho, las primeras palabras del Dhammapada ya contienen la idea clave, que sintetiza la noción budista del “samskara”, es decir, la capacidad de nuestros pensamientos erróneos para bloquearnos kármicamente en pautas de conducta sobre las que podemos llegar a perder totalmente el control:

Todo lo que somos es el resultado de lo que pensamos; está fundado en nuestros pensamientos, está hecho de nuestros pensamientos. Si un hombre habla o actúa con un mal pensamiento, el dolor le seguirá, porque la rueda sigue siempre el paso del buey que arrastra el carro.

A partir de esta idea, (que la doctrina budista formaliza en la noción de la Trividha Dvara o “Triple Puerta”, esto es la relación profunda entre “los pensamientos, las palabras y las acciones”), alguien, no sabemos quien, ha elaborado la frase de referencia, que ha hecho enorme fortuna en la Red. Y la frase se ha abierto camino tal vez por su bella estructura rítmica y simétrica, que aporta un cierto sentido de fatalismo. Un fatalismo muy vinculado al pensamiento con el que se abre el Dhammapada.

Nuestro pensamiento es, al fin y al cabo, nuestro destino. Y lo es a través de nuestras palabras, a través de nuestras acciones, a través de nuestro hábitos…

Suena bien. Seguramente es cierto. O al menos tan cierto como tú pienses que lo sea.


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