Grima.
Me plantea mi hija mayor una pregunta sencilla: ¿por qué tenemos grima o dentera ante ciertos sonidos, incluso ante su mera descripción, como es el caso de las uñas sobre la pizarra?
Pagado de mi mismo, le digo que eso no lo sé en este momento, que tengo una vaga idea sobre el temor ancestral a los felinos, pero que no tardaré en darle una explicación precisa…
Que si quieres arroz catalina. He buscado y rebuscado y resulta que no hay una explicación científica clara, ni mucho menos. Es un misterio sin resolver. Como la ilusión óptica del tamaño de la luna. Como la causa de los bostezos. Como el destino del presupuesto de 11 millones de euros del Conseil Audiovisual de Catalunya…
No. No hay explicación para la grima. En los años 80, unos científicos de la Northwestern University, de Illinois, iniciaron una investigación de gran alcance para resolver el misterio. Pero nada. Ninguna de las conjeturas que se manejaban pudo confirmarse. Nada de evocación del pánico ante los depredadores felinos y sus uñas (hay otros muchos sonidos y cosas que dan dentera y que no tienen la más remota relación con tigres caminando sobre las rocas ni cosa parecida). Nada de recuerdo de los gritos de los primates. Nada de eso.
He tenido que reconocer humildemente ante mi hija que no tengo ni idea sobre las causas de la grima.
Pero, después de todo, me parece que esto no tiene nada de malo.
Saberlo todo da dentera. Grima.