Espera
Si no tardas mucho, te esperaré toda la vida.
Espera
Si no tardas mucho, te esperaré toda la vida.
DSM-5
El pasado 18 de Marzo, de la noche a la mañana, el mundo se lleno de locos. Súbitamente, millones de personas que eran aparentemente normales, se convirtieron en paranoicos, bipolares, esquizoides, borderline, antisociales, histriónicos, emocionalmente dependientes, obsesivo-compulsivos, bulímicos y afectados por otros muchos desórdenes mentales.
¿Algún fenómeno cósmico? ¿Contaminación química masiva? ¿Ampliación del horario de emisión de la telebasura?
No. Solo ocurrió que ese día, el 18 de Marzo, se publicó la nueva edición del Manual de Diagnóstico Psiquiátrico, esa especie de biblia de las dolencias mentales que los psiquiatras de todo el mundo utilizan para determinar si tú estás en este lado o en el otro de la fina línea que separa a los cuerdos de los que no lo son. Y ocurre que esta nueva edición del DSM, que así se llama el librito (cinco veces más grueso ahora que cuando se publicó por primera vez, en 1952) rebaja aún más los umbrales de las enfermedades mentales y hace que casi cualquiera de nosotros estemos formalmente chiflados, a juzgar por sus criterios. O casi.
¿Qui prodest? ¿A quién beneficia esta locura de la locura? No hace falta pensar mucho: a las grandes compañías farmacéuticas. Cada nueva edición del DSM, y su consustancial efecto inflacionario sobre las dolencias mentales, se convierte en una máquina de ganar dinero para los megaboticarios transnacionales.
Es una hecatombe para millones de personas que se van a ir viendo obligadas a creer que están sufriendo una dolencia psíquica severa. Pero es una bendición y un negocio maravilloso (y recurrente) para las grandes multinacionales de la Farmacia.
Debemos estar locos para consentir cosas así.
Majorana.
Un físico cuántico holandés llamado Leo Kouwenhoven, ha encontrado por fin una partícula aún más elusiva que el bosson de Higgs. Se trata del fermión Majorana, una fascinante entidad subatómica cuya propiedad es que contiene en sí misma su propia antipartícula. Esto significa, si nos atrevemos a usar este verbo en este contexto, que esa partícula existe, sí, pero que por decirlo así contradice su propia existencia y no tiene ni materia, ni carga ni energía ni nada. Es todo cero. No tiene propiedades que se puedan medir.
¿Cómo ha encontrado Kouwenhoven algo que no se puede medir y que existe y no existe al mismo tiempo? Parece ser que la ha creado (sabia lección; cuando no encuentres algo por ahí fuera, céntrate en crearlo). Ha producido una Majorana en su laboratorio, aplicando campos magnéticos sobre nanocables enrollados en un superconductor y jugando con los electrones que discurren por esos filamentos.
A mí me parece fascinante que haya aparecido finalmente la Majorana. Es una partícula muy propia de nuestros tiempos, con esa nada extrañamente sustancial y esa singularidad de ser ella su propia antipartícula.
Y aún más fascinante me parece que este fermión recién descubierto nos permita rememorar precisamente a Ettore Majorana, el sabio que hace muchísimo tiempo nos legó dos espléndidos misterios: el de su partícula y el de su extraña vida y desaparición.
Porque el siciliano Ettore Majorana, uno de los físicos más importantes del siglo XX que el 25 de marzo de 1938, en la cima de su prestigio académico, con apenas 32 años, se embarcó en Nápoles destino a Sicilia y desapareció para siempre de la faz de la Tierra. Nadie lo volvió a ver jamás. Se esfumó. Nos dejó otro enigma insoluble. Quizá pretendió ser coherente con esa extraña partícula cuya existencia anticipó y que llevará su nombre para siempre. Quiso ser y no ser al mismo tiempo, como su fermión. Y lo consiguió.
Lánguida Resignación…
Deliciosa la expresión utilizada por nuestro talentoso expresidente de gobierno para definir la actitud política de su otrora pupilo y hoy dilecto delegado del la RFA en la parte oriental de la península ibérica: lánguida resignación.
¡Qué dominio del lenguaje! ¡Qué sutil guiño filológico! ¡Lánguida resignación!
Bien visto, sí, porque resignación es un término nítidamente contable. Y viene de perlas para calificar a aquel cagatintas que utiliza los balances y los ratios macroeconómicos como coartada para su su ovina diligencia respecto a quienes de verdad mandan. Resignar, marcar de nuevo, poner otra vez el signo, era lo que hacían los mercaderes medievales para anotar como pérdida un crédito o una inversión. Se resignaban a no cobrar o a no recuperar lo invertido. Se rendían (to resign, dicen los ingleses). Y anotaban el quebranto. Resignar sería el equivalente al write off de los contables anglosajones, retirar la anotación. Pero el resignar castellano ha adquirido ese sentido de fatalismo e inclinación de cerviz que tan hábilmente ha querido evocar el ínclito líder político hasta ahora cesante.
Y qué decir del adjetivo “lánguida”…Usarlo es una elegantísima manera de utilizar la palabra “flojo” sin mencionarla. Porque nuestro lánguido viene del griego laggein, es decir, mostrar pereza o molicie, no moverse del sitio. Pero su vez, el laggein griego se relaciona con el sánscrito langa que significa debilidad de piernas, cojera (y en caló también se llama langos a los cojos, claro está, que pare eso vienen los gitanos de aquellas tierras más allá de Persia…).
Y por si fuera poco, la lánguidez también está relacionada con la laxitud, con la manga ancha, con la suprema tolerancia para los vicios propios sin perjuicio de recriminar cínicamente los defectos ajenos.
Laxitud como la que aprecia el Banco de España en relación con las prácticas de los banqueros rescatados, tal como han declarado ayer mismo los dos casi idénticos personajes de comic (gobernador del BdE y presidente del Frob) que aparecen en la fascinante fotografía que reproduzco (la mejor del día) y que, no me lo niegues, querido lector, transmiten a duo, de forma maravillosa, el misterio inefable de la lánguida resignación, la moral laxa, la flojera intelectual y la cojera ética.
Venn.
Casi todos los hombres felices son buenos. Pero muy pocos hombres buenos son felices. Esto, que es paradójico y terrible, se entiende mejor con un diagrama de Venn. Pero no me apetece dibujarlo.
Diferencias.
¿Hacer a los demás lo que quieres que te hagan a tí mismo? Eso no puede ser en modo alguno un principio moral universal. Los gustos son tan diferentes…
Serendipity
El verdadero origen de la quimioterapia contra el cáncer fue casual y bastante oscuro. Corría el año 1942, y los alemanes acertaron a bombardear un barco de la US Navy que transportaba gas mostaza, cerca de Bari, en la costa adriática italiana. Entre los marineros norteamericanos que sobrevivieron al ataque y que fueron afectados por el gas mostaza, había algunos afectados de leucemia. Y los médicos se sorprendieron al comprobar que aparentemente, debido al gas, se producía una remisión de su enfermedad: bajaba el recuento de glóbulos blancos (leucemia, de leukos, blanco y haimos, sangre).
Naturalmente, no se habló nunca de esto, debido a que la documentación sobre este siniestro fue cuidadosamente retirada de los archivos. Pese a ello, prosiguieron los estudios médicos sobre el efecto de este tipo de arma química que, por cierto, el ejército español tiene el dudoso honor de haber sido el primero en utilizar, allá por 1924, contra los rifeños.
La gran verdad.
El 38% de todos los bonos y obligaciones del mundo (préstamos colosales a países y empresas privadas), están en las carteras de los Bancos Centrales. Eso significa algo terrible: los Estados están increíblemente expuestos al riesgo que ellos mismos han generado; y el colosal castillo financiero en el aire que la codicia y la ingeniería financiera ha levantado en el planeta podría derrumbarse en cualquier momento. Esa es la razón por la que los grandes poderes del dinero, tratan a toda prisa de salir de la zona de peligro. Y tratan de hacerlo a costa de los trabajadores y las clases medias, claro está. Porque pueden permitirse hacerlo y porque está en su mano hacernos creer que no hay otra alternativa. Y Esta es la gran verdad. O la gran mentira, más bien. Todo lo demás son tonterías.
Criterio de Elección
Tengo una amiga que dice que cuando tiene que elegir entre dos males siempre elige el mal que todavía no ha probado…
Ocurrencias.
La Unión Europea ha decidido proscribir las vinagreras y las aceiteras de las mesas de los restaurantes. Fabuloso. El mundo en llamas, media Europa sin trabajo, y los burócratas de Bruselas no tienen otra cosa que hacer que legislar sobre las vinagreras y las aceiteras…